El coaching profesional  es una herramienta transformadora con un gran poder de resiliencia.

Para demostrarlo, hoy he pedido permiso a mi primer cliente para contar su historia de resiliencia, entendida como la capacidad  de aceptar sus adversidades y aprender de ellas con resultados positivos.

Mi primer cliente era un empresario bien formado, con un MBA y con una experiencia  de más de 22 años en gestión de pymes. Era la segunda  generación de una empresa familiar de una industria del metal con más de 50 años de existencia. Su empresa daba trabajo a unos 30 trabajadores  y tenía un gran reconocimiento en el mercado, lo que le permitió a mi cliente presidir incluso la organización empresarial de su sector a nivel nacional.

Pero la anterior crisis económica hizo mella en aquella empresa antes solvente y bien balanceada. Con una reducción en su facturación del 80% y después de aguantar 7 años de pérdidas y sucesivos EREs temporales acordados con la plantilla para evitar despidos, la sociedad mercantil tuvo que ir a un procedimiento concursal que acabó en su liquidación cumplidos ya los 57 años desde su fundación.

Mi cliente, después de dedicar casi toda su vida profesional a la empresa familiar, se quedó, según sus palabras, “con el corazón negro” y un profundo sentimiento de fracaso por haber tenido que enterrar  el proyecto familiar. Desprendido de su identidad y prestigio laboral, perdido y desorientado, era paciente potencial de psicofármacos antidepresivos.

En este punto, indagando en su nuevo propósito vital, descubrió la disciplina del coaching empresarial y empezó mi relación con él.

Después de un intenso trabajo de acompañamiento, el cliente fue consiguiendo paulatinamente superar muchos de sus bloqueos  y convertir sus fracasos en aprendizajes:

  • Renovó su propia identidad, tomando conciencia que él era más que el gerente de su empresa, con la que se sentía tan identificado en los últimos años.
  • Superó su sentimiento de culpabilidad por el fracaso empresarial, aprendiendo que para ser buen empresario no sólo hay que saber crear empresas, sino también saber cerrarlas.
  • Se reinventó en una nueva actividad profesional, que ahora le apasiona y en la que puede hacer valer su experiencia , actitudes y conocimiento.
  • Con un gran trabajo interno, fue capaz de aceptar e incluso animar un nuevo proyecto empresarial  surgido de los rescoldos de su antigua empresa e impulsado por varios  de sus  extrabajadores
  • En definitiva, la crisis le dio la oportunidad de saber qué era lo que realmente quería, de dejar de sentirse víctima de las circunstancias ajenas y de hacerse responsable de tu propia historia.

Porque estas son las claves del coaching profesional: CONCIENCIA Y RESPONSABILIDAD .  Conciencia para percibir con claridad los hechos relevantes y saber lo que es, en realidad, importante y Responsablidad para asumir nuestra capacidad de elección y sentirnos dueños de nuestro propio destino.

Como dijo el precursor del coaching empresarial, Sir John Whitmore: “Generar conciencia y responsabilidad es la esencia del buen coaching y activa el aprendizaje natural”.

(NOTA:  Por cierto, aquel mi primer cliente  se llama Javier, como yo, y su anterior proyecto empresarial era la fábrica de columpios YOR (abreviatura de su apellido Yoller) con los que quizás hayas jugado alguna vez en los parques infantiles.   Ahora se dedica al coaching con toda su pasión y estará encantado de mostrarte la potencia de esta gran herramienta de transformación personal y profesional. )

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